La oportunidad de memorizar Su palabra

Por Leonardo Lenis

Cada vez que hacemos algo que le agrada a Dios; grande o pequeño, por muy insignificante que sea, lo hacemos porque es Él a través de nosotros, no es porque nosotros queramos o nos guste agradarlo, porque lo último que quiere hacer nuestra carne y condición caída es agradar a Dios en lo que sea, sin importar el tamaño de las cosas que queramos hacer; es Dios quien pone en nosotros esos deseos para agradarlo y es Él quién nos da la gracia para llevarlos a cabo cuando los efectuamos.

Que el Señor me haya dado la oportunidad de memorizar su palabra y participar en el CB ha sido de bendición por varias razones:

  • Es algo hermoso porque es llenar nuestros corazones con las palabras que Él dejó para nosotros; es tan así que muchas veces me descubrí meditando o repasando los pasajes a memorizar en mi mente sin ser la hora de estudio diaria.

  • Es una linda oportunidad para separar un tiempo diario para grabar esas palabras en nuestros corazones.

  • Es la mejor oportunidad para meditar en su ley de día y de noche. Porque muchas veces nos acostamos meditando en lo que memorizamos y al despertar empezamos a seguir repasando en nuestra mente lo aprendido la noche anterior. 

  Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”

 
 

Las palabras que el Señor dejó para nosotros tienen todas estas cualidades, es ahí cuando el CB se convierte en una gran bendición ya que nos lleva a pensar en esto.

 Como joven, una de las realidades que tengo que reconocer y aceptar es la que dice el Salmo 119:9: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” Solo así será limpiada nuestra caminata, guardando su palabra; y creo que la mejor forma de guardarla en nuestros corazones es por medio del CB y la memorización.

Solo me queda pedirle al Señor que los versículos 10 y  11 de este salmo sean una realidad en mi vida, que sea un clamor de mi corazón todos los días:

 

Con todo mi corazón te he buscado;
No me dejes desviarme de tus mandamientos.
En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.

- Salmos 119:10-11

Es por eso que creo que el CB es una gran Bendición. 

Señor, pon en mí el “querer como el hacer”. De nada me sirve querer hacerlo y no hacerlo como tampoco hacerlo sin querer, no producirá el mismo fruto.