Sé, pues, celoso y arrepiéntete Hermano Hubert Illescas19 de octubre de 2017 Anterior Alzando los ojos Siguiente Obreros a la mies Quizás también te guste Aquellos que fueron visitados en Su primera venida ¡Señor, convierte nuestros sequedales en paraísos! ¡Qué oportunidad! El ancla para el sufrimiento extremo El hijo pródigo
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